Por Avelino Zurro.
'Hola, mi nombre es Alberto Sicurella, ex campeón argentino, latinoamericano y nº 1 del mundo de la categoría ligero. Ex retador al título mundial de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en 1999. Perdí en un fallo localista ante el francés Jean Baptiste Mendy.
También hice una eliminatoria mundialista en 2001 enfrentando a Raúl Balbi resultando una de las mejores peleas en Argentina en muchos años.
Mi carrera como amateur fue desde 1990 hasta 1993. De profesional fue desde 1993 hasta el 2002. Actualmente estoy retirado'.
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Ese fue el mensaje de texto que nos respondió Alberto Sicurella cuando le escribimos para hacer una entrevista. Su nombre siempre aparece como referencia entre los entrevistados de 'En el deporte tengo todo' a la hora de hablar de técnica de boxeo entre los pugilistas argentinos de todos los tiempos. Por ese motivo surgió la siguiente nota para conocer como se formó en el boxeo y quienes fueron sus entrenadores y referentes. En sus respuestas aparecieron los secretos de la técnica boxística de uno de los grandes estilistas argentinos de los últimos 30 años.
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¿Tuvo algún familiar boxeador?
No tuve ningún familiar boxeador. A mi padre le gustaba mucho el boxeo, era fanático y me hacia ver las peleas de Carlos Monzón. Entrenó y estuvo a punto de pelear como aficionado. Finalmente, no se le dio arriba del ring. En la calle sí, era peleador callejero.
¿Cómo se inició en el boxeo?
De chico me gustaban mucho las artes marciales y me iba muy bien. Hacia Sipalki, competía y cada dos por tres traía un trofeíto a casa. Eso le encantaba a mi viejo y me propuso hacer boxeo. Me dijo: 'tal vez tenes un mejor futuro, quien sabe'. Y así fue como me inicié.
La primera vez que entré en un gimnasio de boxeo fue en Moreno en el gimnasio de Don Rayo, un lugar antiguo que olía a cuero mojado, ropa sucia y sudor. Los chicos que iban eran bastante humildes y de ahí salí yo. Empecé a los 18 años y a los dos meses ya saqué la licencia. No entré al gimnasio por hobby ni para hacer recreativo sino para meterme directamente a pelear.
¿Cómo fueron sus primeros pasos en el boxeo competitivo?
Mi primer combate lo hice con mi viejo ya que arrancamos juntos en el boxeo. Pasaron cinco meses y ya tenía tres combates. Esos los hice con un amigo de él, José María 'El Monzón de Merlo' Flores. Íbamos al gimnasio de Oscar Rayo en Moreno y a la Federación Argentina de Box (FAB) para hacer guantes. Después inmediatamente quedé a las ordenes de Alberto Zacarías para el resto de mi carrera.
Con Alberto hice 43 peleas de amateur, ganando 42 y empatando una. Gané cuatro campeonatos en la FAB: novicios, amateur y aptitudes. Tuve una buena carrera de amateur y me transformé en una promesa. Por eso me quedé y seguí en el boxeo. A mi me gustaba ser deportista y entrenar, pero ante esa campaña de tres años invicto y con títulos, me quedé con el boxeo.
¿Sus entrenadores fueron Santos y Alberto Zacarías?
Si bien mi carrera estuvo marcada por los Zacarías, fue con Alberto, hijo de Don Santos, con quien estuve en un setenta u ochenta por ciento de mi carrera. Cuando empecé, Santos estaba con Juan Martín 'Látigo' Coggi y los profesionales. Arranqué con Alberto y le atribuyo mucho a él, de 106 combates que hice, 100 estuve con él. Santos también estaba, pero Alberto fue el que manejó mi carrera.
¿Cuál es el secreto de su depurada línea boxística?
Tener un poquito de conciencia y a personas que me querían mucho como mis padres y seguidores. Ellos me decían: 'Alberto cuídate, porque si vemos que te empiezan a pegar, no te seguimos más'. Eso era muy importante para mi e hizo que me cuide para que no me peguen.
Hay un dato fundamental; de manos soy zurdo, pero me pare como derecho. Eso surgió por el Sipalki que para practicarlo me paraba como derecho porque de piernas era derecho. Entonces mi pierna adelantada era la izquierda. Con esa postura me inicié en el boxeo. Entonces cuando empecé a boxear yo ya me paraba como derecho. Esa decisión pudo haberle restado pegada a mi boxeo, pero gané esquive y recibir menos. Prefería esquivar antes que pegar. Eso me salía muy bien y me dio muchísimos resultados. En las peleas de amateur todos salían a tirar y con poquito esquivaba y les ganaba por abandono. Me gustaba el arte del boxeo y miraba mucho. Tanto a los que hacían cosas buenas como de los que no me convencía lo que mostraban, porque recibían por acá o por allá, les prestaba atención para no hacerlo.
¿Cuáles fueron sus referentes en el boxeo?
Con mi viejo miraba mucho boxeo en los ochenta. Los americanos Tommy Hearns, Ray 'Sugar' Leonard y Marvin Hagler. Me gustaba mucho Leonard, era fantástico, para mi el mejor. Lo miraba y lo que hacia bien y me gustaba, lo practicaba y así formaba mi estilo. No siempre te salen todas. Intente tener una línea boxística. Sobre el final de mi carrera no me favoreció tanto porque en los combates, las tarjetas marcaban otros gustos contrarios a lo bonito, a los esquives, a la línea depurada. Los jurados parecían que querían ver boxeo de ataque y eso me desfavoreció, no solo a mi, sino a todos los que tenían esa línea de boxeo.
¿Tuvo algún boxeador argentino como referente?
Intentaba mirar a los boxeadores buenos. En Argentina estaba Fabián 'El bombardero de Lugano' Chancalay. Me gustaba su justeza y puntería. Lo observaba e intentaba mejorar. Siempre viendo a los mejores para incorporar recursos a mi estilo y de ahí hacer algo propio y no ser una copia.
¿Cómo se define como boxeador?
A pesar de ser zurdo, cosas que muchos ni se enteraron en toda mi carrera, fue la izquierda la que me abría el camino. Esa mano de adelante era la que marcaba la distancia, me mantenía alejado de mi rival y no me hacia ir tanto al choque que era lo que no le gustaba a mi padre. Él era muy critico y le respetaba mucho su opinión. Con mi izquierda, mi jab, me mantenía a distancia, tocaba y me iba. Parecían aburridos los combates, pero eran las peleas que a mi me interesaban. Hacia mucho juego de piernas para moverme. Tocaba y me iba. Con el jab de izquierda tenia mucha puntería al ser zurdo y así manejaba las peleas. Me dio muchos resultados y me favoreció para tener un buen récord como el que tuve.
¿Cómo fue Alberto Zacarías como entrenador?
Alberto me mandaba a boxear, a moverme para que no me quedara quieto y haga cosas raras. Él era muy vivo y lo elegí muy bien, para mi fue el mejor. Hicimos un buen equipo entre boxeador y técnico. Tuvo mucho que ver en que hiciera una buena carrera y llegue a tanto. Empecé y terminé con él. No pensé que iba a ser boxeador y terminar con una carrera bárbara como la que tuve. Yo invertí mucho en el boxeo, pero le estoy muy agradecido porque me devolvió bastante.