Por Avelino Zurro.
Juan Domingo Suárez es apodado 'El Bombardero de Federal' por la potencia de sus puños y su procedencia, debido a que nació en esa ciudad entrerriana el 1º de mayo de 1952. Es sobrino nieto de Justo Suárez, el legendario 'Torito' de Mataderos. Fue uno de los tres púgiles que obtuvo un diploma olímpico en los Juegos de Montreal 1976 junto a Luis Portillo, en welter junior y Héctor Patri, en mini mosca.
Suárez llegó a la cita olímpica con 24 años de edad y con experiencia en el plano internacional ya que había logrado el cuarto lugar en el Mundial Juvenil de Cuba 1974 y el tercer puesto en los Juegos Panamericanos de México 1975.
En Montreal, Suárez debutó el 19 de julio, con un triunfo por knock out en el primer round ante el francés Hocine Tafer. Una semana después volvió a la victoria de la misma manera que la anterior pero esta vez ante el húngaro Vilmos Jakab. Finalmente, el 28 de julio por cuartos de final perdió ante el polaco Januz Gortat por puntos.
Como aficionado cerró su campaña con 34 peleas, 27 victorias (22 fueron por KO) y 7 derrotas.
En su etapa como profesional y de la mano de una potencia inusual, Suárez fue la atracción del publico en distintos festivales y una de las figuras que engalanaba las veladas organizada por Juan Carlos 'Tito' Lectoure en el mítico Luna Park.
Su debut como rentado fue el 30 de julio de 1977 frente a Carlos Araujo, venciéndolo por knock out en el primer round y abriendo una serie de 14 triunfos al hilo por esa vía.
Con esa notable estadística y en su condición de invicto, el federalense llegaría a luchar por el título argentino de los medios pesados ante el campeón Abel Celestino Bailone. El combate fue el 13 de octubre de 1979 en el Luna Park con 20 mil espectadores que en su mayoría esperaban una nueva y contundente victoria de Suarez.
A pesar de haber caído en el primer round, Bailone ratificó sus dotes para comenzar a revertir el panorama, manejando la pelea y obligando al entrerriano, sentido por una serie de golpes, a retirarse en el noveno round. Fin del invicto. La revancha no tardó en producirse: el 22 de diciembre del mismo año se volvieron a ver las caras y el resultado fue distinto, aunque no estaba el título en juego. Suarez se llevó la victoria por puntos, aunque los mayores aplausos fueron para Bailone por haber concluido el combate a pesar de sufrir una doble fractura de mandíbula.
Seguido por la potencia de sus puños, sus condiciones fueron elogiadas por la prensa nacional e incluso desde El Gráfico le presagiaban un futuro venturoso como sucesor del campeón del mundo de los medios pesados, Víctor Emilio Galíndez, de quien llegó a ser sparring. Una producción periodística de esa revista titulada 'El campeón y la promesa' reflejó esa expresión de deseo que nunca se concretó.
Entrenado por Juan Aldrovandi, en su camino dentro del profesionalismo, El bombardero de Federal concluyó con un registro de 33 presentaciones con 26 victorias (20 por nocaut), cinco derrotas y dos empates. Además de Bailone, Ramón Reinaldo Cerrezuela, Juan Carlos Fernández y Pedro César Duarte, uno de sus grandes rivales, fueron los pocos que se dieron el gusto de ganarle. Ante este último daría su última función el 5 de noviembre de 1982, retirándose con una victoria por puntos.
Radicado en Buenos Aires, además de transmitirle su pasión por el deporte de las narices chatas a su hijo Emanuel, Juan Domingo Suarez se dedicó a la enseñanza del pugilismo en distintos gimnasios. A su escuela la llamó 'El Torito Suárez' en homenaje al primer gran ídolo popular del boxeo. Al día de la fecha es una referencia obligatoria cada vez que un entrerriano pisa un ring capitalino y más aún si tiene el privilegio de llegar a la esquina de Bouchard y Corrientes, donde vivió sus mejores noches y convivió con la gloria a fuerza de nocauts.
-Esta publicación se basó en el libro 'Entre Olímpicos' de Juan José Noguera. Págs 107/11. Editorial Ana. Edición 2020